Autor: Gojko Berić – 29/05/2025 – fuente: diario “Oslobodjenje“ https://www.oslobodjenje.ba/dosjei/kolumne/tri-karte-za-dayton-1047634/
Traducción por Marina Moyano
En lugar de un brindis por la paz en Bosnia y Herzegovina, como fuera que fuese, la ida de los integrantes de la Presidencia de Bosnia Herzegovina a Dayton se convirtió en una salida fallida, en una clara demostración no solo de los diversos aspectos de la crisis dentro del país, como de la aversión internacional.
Cuando en ocasión de ausentarse de la escena política local, Željka Cvijanović, Željko Komšić y Denis Bećirović (1), y de ellos se tratan estas palabras a continuación, podrán, cuando no hacer otra cosa, por lo menos jactarse de haber viajado por el mundo. El pasado fin de semana se encontraban lejos, en Dayton, en el estado de Ohio, que para las dimensiones de los Estados Unidos de América es una pequeña ciudad, pero que comporta una gran relevancia histórica para Bosnia y Herzegovina. En aquella base militar, hace 30 años, Slobodan Milošević, Franjo Tuđman y Alija Izetbegović (2), los líderes de la guerra en los Balcanes, luego de conversaciones dramáticas, alcanzaron un acuerdo de paz.

Fue la noticia del día. Con motivo de la conmemoración del jubileo número treinta de este gran esfuerzo por parte de la diplomacia norteamericana, participaron las delegaciones de Europa suroriental y nuestra tripartita Presidencia estuvo, por la naturaleza de la cuestión, entre los más importantes asistentes. Sin embargo, la celebración dedicada a la paz se transformó en una salida fallida de los tres políticos más importantes de Bosnia Herzegovina, y en abierta demostración de la animosidad internacional. Según el experimentado corresponsal de Washington de la cadena informática Al-Jazeera, Ivica Puljić, antes de la guerra periodista y editor de TV Sarajevo, Cvijanović, Komšić y Bećirović viajaron hacia Dayton en tres aviones separados, seguidos cada uno por agentes del servicio secreto de los Estados Unidos. En los encuentros con los funcionarios norteamericanos nunca llegaron, ni se presentaron conjuntamente, como tampoco regresaron al mismo tiempo, y en el panel de discusión, dice Puljić, supieron incluso entrar en discusión. Los tres más altos funcionarios de la cúspide del sistema político de Bosnia y Herzegovina tienen absolutas diferencias en cuanto a sus respectivas visiones sobre la crisis en curso que atraviesa el gobierno de Bosnia Herzegovina, que se vuelve cada vez más peligrosa y cada vez más alejada de una buena solución.

Así es que, en Dayton, en lugar de hacer un brindis por la paz y la prosperidad de Bosnia y Herzegovina, lo que se vio fue una representación de la forma en que sus instituciones políticas están bloqueadas y del impacto devastador de una política basada en el nacionalismo étnico, la misma que apenas fue contenida hace treinta años. Los americanos seguramente preferirían ver a otros representantes, representantes de estado modernos, democráticos y seculares. Lamentablemente, esa Bosnia Herzegovina no existe y es una gran pregunta la de en qué dirección se desarrollarán los eventos que en este momento tienen lugar. De haberse hallado, el fin de semana pasado en Dayton, esos otros representantes, (los modernos, democráticos y seculares) probablemente habría existido una resolución diferente a los dramas de la guerra, de aquella que se resolvió con los acuerdos de paz. Richard Holbrooke partió al cementerio coronado con la fiesta de su exitosa diplomacia, pero él no jugó correctamente la partida de Dayton en el ajedrez político. Glorificando hasta el extremo el derecho étnico colectivo, Holbrooke prácticamente cerró la puerta a la democratización de las comunidades serbia, bosnia y croata, tanto como al desarrollo de la sociedad civil al interior de cada una de estas.
Kasim Trnka (3) afirma que Holbrooke (4) era consciente de los defectos de la arquitectura constitucional de Bosnia y Herzegovina, y a nuestros representantes les habría dicho: “Dentrode diez años tendrán un entorno de paz y podrán redactar de manera autónoma, en acuerdo con los serbios y los croatas, una constitución diferente”. Se trataba de una ilusión de la diplomacia norteamericana “excavadora” que no comprendió correctamente quienes son las personas que por 44 meses lideraron el asesinato mutuo de nuestros tres pueblos. Pero, si Holbrooke no sabía que tal acuerdo no sería posible, si debían de saberlo Trnka, o Izetbegović y Silajdžić (5) como mínimo.
Esto es ya una historia repetida hasta el cansancio y de la que no se puede regresar el tiempo atrás, pero sin la cual no se puede entender el estado en el cual se encuentra Bosnia Herzegovina hoy.
Hoy vivimos en un país dividido territorialmente, religiosamente y en muchos otros sentidos también. Es el reino de la corrupción, de la ilegalidad, del crimen organizado y de la violencia. Incluso los miembros de las fuerzas armadas parecen haberse decidido por el contrabando. Si a esto sumamos que el sistema de salud se encuentra en un estado lamentable, previo al colapso, y que el sistema educativo se encuentra formateado de acuerdo al modelo nacionalista, la imagen de nuestro fracaso civilizatorio es absoluto. Sea por oportunismo o debido a otras razones, la aplastante mayoría de los ciudadanos, que se encuentra cautiva en su propio corral étnico en el cual “apesta, pero es cómodo”, abala y legitima esta realidad. Y es esta mayoría la que no tolera a aquellos ciudadanos que contra ella se expresan y que quieren vivir en un país normal. Entonces, hemos llegado a tener esta pobreza. Los especialistas afirman que serían necesarios 70 años para que, al ritmo actual de desarrollo, alcancemos el promedio de nivel de vida de la Unión Europea.
A fin de cuentas, abundan las razones por las que los jóvenes continúan yéndose del país. “Bosnia y Herzegovina tiene futuro”, nos quieren convencer los misioneros loros desde Occidente. Señores, ustedes que con esa frase pretenden consolarnos, hasta donde yo sé, no viven en sus países en el futuro, sino en el presente. ¿Y cuándo llegará ese futuro a este país balcánico? Zlatko Lagumdžija, nuestro embajador en las Naciones Unidas, en una ocasión de visita en Sarajevo, asistió a uno de las emisiones televisivas más vistas del país. Podría haber dicho, haciendo uso de aquella oportunidad, que Estados Unidos, de manera discreta, se retiraba del polígono caliente de los Balcanes, porque en él, los tres decenios habían sido poco más que bomberos de servicio. Entonces sabríamos sobre que estamos. En lugar de eso, Lagumdžija, orgullosamente, declaro que Bosnia y Herzegovina se encuentra sobre una rama verde. Desde que tiene memoria, Lagumdžija no se baja de la rama verde. ¡Hombre inteligente! Cientos de miles de habitantes de este país no esperaran a pararse sobre una rama verde. Y de ello, es culpable la política, la de guerra y la de posguerra.
Y donde esta, entonces, ¿la tan prometida rama? En la Unión Europea, ¿no? Ahí está, sí. Todos lo sabemos. El problema es que esa dirección no es del agrado de los cabecillas del gobierno nacionalista. ¿Y cómo podría serlo cuando cada día escuchan y leen que en caso de que seamos parte de dicha familia ellos acabarían en prisión? Nadie se apresura a ir a la cárcel. ¿Mucho mejor es gobernar de por vida, o no?
Notas:
- Miembros del órgano político colegiado de máxima autoridad política de Bosnia Herzegovina, que es la Presidencia. La primera es la representante de la comunidad serbia, el segundo de la comunidad croata y el tercero de la comunidad bosnia.
- Los Acuerdos de Dayton fueron el tratado de paz firmado en 1995, en la base aérea de Wright-Patterson, en Dayton, Estado de Ohio, Estados Unidos, por los líderes de Yugoslavia, Croacia y Bosnia y Herzegovina, enumerados respectivamente.
- Kasim Trnka, nació en Sarajevo en el año 1939. Es un abogado, especialista en derecho constitucional, que formó parte del Juzgado Constitucional, llegando a ocupar su presidencia en el año 1990. Desde el año 1991, estuvo comprometido con el proceso de independencia de Bosnia Herzegovina de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, como con los acuerdos de posguerra, incluyendo los de Washington y Dayton.
- Richard Charles Albert Holbrooke (Nueva York, 24 de abril de 1941 – Washington D. C., 13 de diciembre de 2010), fue un diplomático estadounidense de alto rango. Fue subsecretario de Estado estadounidense para Europa entre 1994 y 1996.
- Haris Silajdžić, nacido el 1 de octubre de 1945 en Bosnia Herzegovina, durante la guerra en Bosnia ocupó el cargo de ministro de relaciones exteriores desde 1990 a 1993, En el punto álgido de la guerra, fue uno de los políticos bosnios más influentes, y un aliado cercano del primer presidente del país Alija Izetbegović. Desde 1994 a 1996, Silajdžić fue la primera persona en ocupar el cargo de primer ministro de la Federación de Bosnia y Herzegovina.
- El fotógrafo afirma que: “Los más optimistas afirman que la capital bosnia no ha perdido su espíritu cosmopolita mientras los pesimistas creen que se ha disuelto en el desamparo de la posguerra. Pero casi todos claman contra los europeos: “Nos traicionaron durante la guerra y nos han abandonado después de los acuerdos de paz”. (fuente: https://mua.ua.es/pagina.php?opc=32&lang=1&id=434)
